Cómo conducir en una curva con hielo

Si hay hielo en la carretera y te encuentras en una zona de montaña donde abundan las curvas, o vas a circular con tu vehículo en invierno y quieres estar prevenido ante cualquier situación, saber cómo conducir en una curva con hielo es, por así decir, una de las cuestiones básicas que debes dominar.

Lo primero que diríamos, como ya comentamos al hablar de los problemas frecuentes al conducir con nieve y hielo, es que tenemos que evitar siempre y en la medida de lo posible conducir por carreteras heladas, y más aún si cabe si se trata de una zona con especial acumulación de curvas. Pero si no nos queda más remedio, tenemos que seguir al menos los siguientes consejos a la hora de coger curvas con hielo:

❄️ Cómo conducir en una curva con hielo: Índice ❄️

1. Uso de cadenas

Lo primero que habría que decir es que, en caso de conducir sobre nieve con hielo debajo de ésta, tendremos que valorar el uso de cadenas antes de exponernos a salir a la carretera y encontrarnos en una situación difícil en zona de curvas que exponga nuestra seguridad, o la del resto de conductores o viandantes.

Cómo conducir en una curva con hielo

Pero, en ocasiones, los días despejados de mucho frío, especialmente por la mañana, hay lugares en los que se acumulan placas de hielo de manera puntual, y es ahí donde tenemos que saber actuar. Si es algo realmente puntual, que no afecta a un tramo de vía muy amplio, sino que sospechamos que puede producirse en lugares concretos y no se hace necesario el uso de cadenas, lo verdaderamente importante va a ser adelantarse a la situación, detectando los lugares en los que puede haber hielo en la carretera. Especialmente, en curvas sombrías. En estos lugares, debemos extremar las precauciones, como ya comentamos en nuestro artículo sobre cómo conducir sobre nieve sin cadenas, y seguir los consejos que daremos a continuación.

2. Reducir la velocidad

Las curvas, como sabemos, hacen que la fuerza y el peso del vehículo se trasladen al lado contrario del neumático con respecto a la dirección de la curva. O sea, si la curva es de derechas, los neumáticos de la parte izquierda del coche, y especialmente en la zona exterior, tendrán una mayor carga dinámica y se verán más exigidos. Esto, en unas condiciones de hielo o nieve, significa llevar al extremo las capacidades de agarre de los neumáticos, y exige, por tanto, de la máxima precaución. Por eso, si conducir en una zona de curvas en condiciones normales nos exige limitar la velocidad con el fin de ganar en control y de evitar posibles derrapes, conducir con hielo en curvas implica llevar esta máxima al extremo.

En general, al conducir sobre nieve o hielo, siempre vamos a limitar nuestra velocidad todo lo necesario, adelantándonos a los posibles sobresaltos que puedan surgir: deslizamientos, frenazos, y por supuesto, llegada de una curva. Antes de llegar a la curva, y no durante la misma, debemos reducir la velocidad con el fin de evitar frenar mientras damos la curva sobre hielo.

3. Marchas altas

Al hilo de lo anterior, insistiremos en la importancia de conducir con marchas largas sobre hielo o nieve. Pero ojo, conducir con marchas más largas o altas no implica ir más deprisa, sino elegir siempre la marcha más larga con respecto a la velocidad a la que necesitemos ir, al contrario de como haríamos a coger una curva sin hielo, con el objetivo de no transmitir excesiva potencia a las ruedas, y optar por un tipo de conducción sosegada y calmada.

Esto es aplicable únicamente en conducción sobre hielo en curvas con coches de marchas. En este artículo hacemos un repaso también de los consejos para conducir un coche automático en nieve o hielo.

4. El freno

Como decíamos antes, es muy importante adaptar la velocidad de nuestro vehículo a la hora de conducir en una zona de curvas con hielo, pero hay que hacerlo antes de encontrarnos con la curva, y no durante el dibujo de la misma. Si conducimos demasiado deprisa en una curva helada, es muy posible que nuestro coche se deslice, algo que no controlaremos haciendo uso de los frenos; posiblemente, lo agravaremos aún más.

Si circulamos a la velocidad adecuada (despacio), con una marcha alta, y no tocamos el freno, las ruedas de nuestro coche no deberían deslizarse al atravesar una placa de hielo en una curva. Si tenemos que frenar, por tanto, lo haremos en recto y muy suavemente, antes de afrontar la entrada y dibujo de la curva.

En condiciones extremas, en competición o en exhibiciones, los neumáticos son dotados de tornillos antideslizantes para nieve y hielo o clavos que permiten adquirir un grip verdaderamente llamativo, incluso sobre hielo. Como ejemplo, y sin que éste signifique una invitación a imitar la acción de especialistas, merece la pena echarle un vistazo al vídeo de más arriba, donde el concepto de conducir sobre hielo en curva se lleva al límite no sobre cuatro ruedas, sino sobre dos ruedas.

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